viernes 20 de noviembre de 2009

No estaba muerta, en verso



1. En medio de un tortuoso proceso de revisión de proyectos, me encontré ayer con un poema-oasis que memoricé y que transcribo a continuación:

VARIACIÓN SOBRE UN POEMA DE YEHUDA AMICHAI
Sergio Mansilla Torres

¿Cómo es ser mujer? ¿Esa cavidad, tu vientre
donde nada el rocío? ¿Cómo es tener senos
y leche y el viento jugando con tu falda?

Y esas nalgas que son como dos horizontes.

¿Cómo es tener esa voz que acaricia
en la oscuridad, cuando arde el fuego
en los cuerpos, cuando se detiene el arco iris
en la mismísima sombra de los cuerpos?

¿Cómo es desnudarse desde tu cintura? ¿Qué es
esa sangre entre tus piernas, de dónde, hacia
qué mar, por qué tiene color de flores?

¿Cómo es amarme? ¿Cómo es quedar
ese olor mío en ti?

Un poco siendo el uno en el otro; un poco
mirada vertiginosa,
ciega,
caracol de un relámpago que sueña.


El mérito está en el tono cándido y asombrado de la pregunta, en la irrevocable simplicidad de las imágenes (¿habrá curiosidad más honesta?). El arcoíris de la tercera estrofa estuvo a punto de no caber en ese verso, pero se equilibra con la sombra corporal del verso siguiente. Claro que me hubiera gustado una conclusión definitiva (un mucho en lugar de un poco, la muerte antes que el sueño)... Ahora tenemos que buscar el poema de Yehuda Amichai. Deseémonos suerte.

2. Perdido en un estante de El Sótano, apareció, ayer también, el libro de Carilda que tanto había buscado. Se llama Discurso de Eva. El hallazgo fue casi inverosímil, considerando que la oferta lírica de la librería en cuestión es limitada y que una obra sinvergüenza de Ignacio Rodríguez Galván me quitaba visibilidad. La cosa es que lo tengo. Inauguro oficialmente, una vez más, uno de esos períodos carildos en espiral, y pongo aquí un soneto de 1955 que no había tenido el gusto de leer.

TE MANDO AHORA A QUE LO OLVIDES TODO
Carilda Oliver Labra

Te mando ahora a que lo olivdes todo:
aquel seno de nata y de ternura,
aquel seno empinándose de un modo
que te pudo servir de tierra dura;

aquel muslo obediente pero fiero,
que venía de sierpes milenarias;
aquel muslo de carne y de me muero
convocado en las tardes solitarias;

aquel gesto al echarme en la locura;
aquel viaje al amor, de mi cintura;
aquel gusto en la piel a lirio extraño,

aquel nombre pequeño bajo el nombre,
aquel pecado de volverte un hombre
en el vicio feliz de hacerme daño.


El tono de este poema me recuerda mi reciente crush con Cuco Sánchez.

Carilda es la diosa absoluta de los últimos versos contundentes. Se mantiene al margen del feminismo para ejercer una feminidad descarada. Eso es lo que más me gusta.

Ojalá Carilda Oliver Labra se llamase Carilda Óliver Labra. Como dato curioso, su madre se llamaba Caridad. Me siento halagada.

3. Mucha correspondencia pendiente, qué feo es tragarse los tuits, me ha dado por grabar lo que sueño mientras manejo hacia la escuela, la poesía que más me gusta se respalda en la sintaxis tenía que ser, qué placer haber visto una puesta en escena decente el fin de semana pasado qué feliz fui, que dice mi jefa que ella es un isótopo la amo. Ya.

Foto: Lolita

jueves 5 de noviembre de 2009

El señor Merlín en la cocina






viernes 30 de octubre de 2009

Asalto sui géneris



No importaron la inexperiencia ni los molestos errores de acentuación (apatía esdrújula y diacrítica, desinterés consonante). Tampoco las preguntas inconvenientes, las interrupciones, la intermitencia.

El intruso, con todo y sus desventajas, se apareció en el momento más inoportuno (ése que suele resultar contundente durante la narración). Una vez instalado en el campo visual de nuestra protagonista, estuvo listo para revertir su posición de desventaja.

Del asalto, ella recordó, sobre todas las cosas, una mirada penetrante (sustitución primeriza del erotismo verbal de otros capítulos). Y ese solo recuerdo le bastó para atenuar la turbación de haber sido asaltada en las condiciones descritas.

Foto: Tatielle

miércoles 21 de octubre de 2009

Sin negritas ni markdown, por lo pronto



1. Ayer E me dijo que no, que yo no era tan indecisa como me he estado creyendo todos estos años, que he tomado decisiones arriesgadas y hasta convincentes. Pero yo digo que sí soy. Y sufro. A veces me atormento, incluso, por el vino y la cena que he de ordenar en un restaurante. Imagínense entonces el grado de vacilación, cuando lo que está en juego es la comodidad de mi rutina diaria.

Decisión tomada, de todos modos, y que dios me ampare, porque la vida a las seis de la mañana no tiene ni pies ni cabeza, a menos que se trate de una madrugada excesiva en que una va regresando de la fiesta (qué sensación epifánica).

2. La semana pasada adquirí uno de los bolsos más afortunados de mi historia. Un par de días después soñé que, a la orilla del mar, una ola se lo llevaba. Por si fuera poco, mi bolso nuevo contenía otros objetos importantes: mi cámara nueva, unos aretes de perlas y ciertos cosméticos inconseguibles. Después de intentar la salvación de mis tesoros, me quedaba parada, mirando cómo se alejaban de mí.

No puedo creer que, teniendo un padre enfermo, me dé el lujo de soñar con pérdidas semejantes. Me detengo a pensarlo y concluyo que soy el colmo de la frivolidad. Es por eso que me inclino por una segunda interpretación, relacionada con el origen de los objetos referidos, lo cual resulta igualmente frívolo, aunque menos obvio.

Foto: Booklover:Yvette Inufio

martes 13 de octubre de 2009

Me muero por tuitear...

...y en esta oficina promotora del mal no se puede.

Soñé que calificaba un examen de ortografía, larguísimo. Cuando terminaba, buscaba el nombre del alumno, como siempre, para corroborar la congruencia identidad-calificación. Había otorgado un ocho al mismísimo
Ferdinand de Saussure.

Estoy harta de este empleo. Siento que los días pasan muy lentamente. Si la rutina en este lugar me gustara, no estaría pensando todo el tiempo en los cajones de mi clóset que quiero ordenar. Porque yo nunca tengo ganas de ordenar cajones.

martes 6 de octubre de 2009

Ficción



1. El sábado pasado estuve, hiperbólicamente hablando, al borde de la muerte. Creí que el algodón de un hisopo se había quedado sembrado en una de mis cavidades auditivas y descubrí que el problema era irresoluble según algunas instituciones de salud locales. Me sentía como en "El guardagujas" de Arreola: la situación no avanzaba ni retrocedía, en correspondencia perfecta con el funcionamiento del absurdo. Finalmente, en el Hospital San Francisco, un médico elocuente y guapo salvó mi vida, hiperbólicamente hablando una vez más. A cambio, sólo me pidió que le comprara "unas cocas".

2. El domingo tuve el último de mis festejos de cumpleaños: tardío pero boyante. No hay como clasificar verbos, mirando hacia el techo, después de haber restauranteado. Tengo una cámara nueva y otra vez podré tomar fotos y fotos a mis gatos.

3. Ayer Lupita y yo recibimos pésimas noticias junto a un grupo de personas que rezaba un rosario a viva voz, con actitud ferviente. No se imaginan lo sórdida que fue la escena. La religiosidad popular es uno de los componentes más efectivos de la estética del terror.

viernes 25 de septiembre de 2009

Cumpleaños dudoso y daydreaming



El martes quince, oficialmente, inauguré mis festividades de cumpleaños. Qué bien se come en Osteria 10 (¿por qué será que no se llama Hostería Diez?). Prefiero ese lugar, mil veces, a este otro de Acueducto y Patria, que parece estar tan de moda.

Tuve otra anticipación festiva el fin de semana pasado: el vino fue caudaloso y recibí un primer regalo que, además de lindo, se mostró necesario y oportuno en estos tiempos tan sufridos, tan madrugadores. No debería tener derecho a quejarme, entonces, de que en pleno viernes mi garganta no obedezca. Pero lo tengo porque mañana es mi cumpleaños, y porque no he tenido tiempo de cumplir con las tradiciones de cada septiembre: comprarme ropa, planear un festejo, elegir nuevas lecturas y anotar una lista de propósitos que generalmente no cumplo pero cuya presencia quieta en la hoja de papel me da ilusión de seguridad.

*

La impertinencia, el conato de imposición me seducen, siempre y cuando el origen sea la masculinidad. Modestia aparte, ni la primera ni el segundo me desvían ni me perturban en el sentido más literal. Sin embargo, la dinámica no sólo me entretiene, sino que además me da materia de ensoñación para rato.

Foto: Sofia Coppola, por Satoshi Saïkusa (en En mai, fais ce qu'il te plaît...)

martes 22 de septiembre de 2009

En lo que dan las cinco y falta de tuíter en la oficina de esta institución

Si había dos mesas más disponibles en esa como fondita, ¿para qué chingados la gente (en especial la gente no fumadora) se sienta en el lugar más próximo al mío y después pronuncia quejas, en voz baja pero audible, sobre los estragos irreparables del cigarro?

No van a creérmelo, pero lo que más me sorprende es la falta de observación. Cuando esas tres gorditas llegaron al lugar, el cenicero que me acompañaba ya tenía un cigarro apagado. Así que... que no mamen (o que mamen aguantándose la retahíla de comentarios hipócritamente discretos).

domingo 13 de septiembre de 2009

¿Qué tipo de domingo es éste?



Me desperté a las siete, pero di vueltas en la cama unos veinte minutos más. Tuve que haberme dormido muy temprano. Hice jotqueiks y estuve a punto de salir a comprar, a las ocho de la madrugada, un frasco de jarabe de maple Log Cabin. Mi capricho, sin embargo, fue superado por el frío y la flojera, así que me conformé con el deficiente sabor de la miel Karo.

Anoche estuve leyendo unos cuentos de James Tiptree y John Varley. No es sólo que las traducciones que tenía en mis manos hayan sido pésimas: es que el cyberpunk no es lo mío, aunque me he encontrado con excepciones que van más allá del decoro. Hubiera preferido mil veces algo de Jane Austen. ¿Quién me regala una novela de Jane Austen para mi próxima convalecencia?

Tenía un viaje planeado este fin de semana. Lo cancelé a causa de una infección en la garganta que se fue llevando mi voz a partir del miércoles y que me dejó postrada el sábado, de principio a fin. ¿Alguno de ustedes ha impartido, alguna vez, una clase sobre poesía fonética, en estado de afonía? La abnegación del acto podría interpretarse como esas actitudes de maternal sacrificio que, de todos modos, son imperceptibles.

Me ofrecen extender mi contrato. En lugar de dos meses, serán cuatro, seis, tal vez el ciclo escolar completo. No sé que decidir. Me dan ganas de aceptar, pero eso significaría una esclavitud a la que estoy felizmente desacostumbrada. Por otra parte, ahora que la red de blogs para la que escribo ha decidido abandonar el espacio que me daba cabida, tengo que arreglármelas de alguna forma. Quién sabe qué será peor.

Mi vocación docente es incompatible con mi amor por el alcohol, las desveladas y el exhibicionismo. Eso sí lo tengo claro. Y no pienso hacer nada al respecto.

Foto: Tryphena

martes 18 de agosto de 2009

Miscelánea medio fúnebre y sin diagnóstico

1. Acabo de darme cuenta de que no puedo enviar mensajes a cierta lista de correo editorial. ¿Error del sistema o C. B. está desahuciada de repente, sin haber recibido información de diagnóstico? Como dijo Gabriela Araujo frente al público, aquella vez que terminó de dar función en un Foro de la Comedia más bien vacío: "¡Qué encabronamiento!"

2. La semana pasada murió Virgilio. Elsie, quien sí pudo asistir al funeral (en el Deefe, obvio), me contó que no quiso acercarse a verlo, para que la imagen no se le sembrara en la cabeza. Hizo bien. Yo he estado revisitando fotos de mi álbum old-fashion y me alegro de la forma en que lo recuerdo: reuniones de domingo, expediciones al teatro, navidades y fiestas de cumpleaños donde el espíritu patrio de los demás era una oportunidad inmejorable para ponernos disfraces. En algunas imágenes tengo como doce años. Y solamente me pregunto: ¿es que cada año deber morir un amigo fundamental?



Foto. Cuando Virgilio decidió construir su propio teatro, vendió muchas de las antigüedades que poblaban su departamento (un museo festivo). Aquí podemos verlo en plena actitud merolica: si se trataba de asumir algún papel más o menos ficticio, el que fuera, él estaba dispuesto a demostrar la vena teatral. Es el de la derecha. Me dio la foto el mismo día que se la regalaron. He querido enmarcarla y colgarla en alguna pared de mi casa desde que llegué a Guadalajara. A ver si ahora sí.

3. Hoy amanecí resuelta a asirme de las ventajas de mis próximos dos meses de esclavitud: tiempo para escuchar música (me esperan largas horas al volante), un fondo de ahorro que ya tengo prácticamente invertido y hasta la oportunidad de fumar menos. Parece que hoy amanecí cantando "únete a los optimistas". Ruéguenle a dios que me dure hasta mañana.

4. Anoche, ella me hizo llorar:

¿No la reconocen? Es Holly Golightly con su gato-espejo que no era suyo, en una postal que yo quisiera tener.

martes 11 de agosto de 2009

Nota incómoda

Este día estuvo tupido. Por un lado, una oferta laboral de dos meses que no termina de convencerme (interesante el dinero extra, pero no quiero volver a la turbación provocada por los honores a la bandera y los periódicos murales... no de momento). Por otro, una desaparición anunciada. ¿Será que el hogar que alberga a la Carrie Bradshaw de los bajos fondos blogueros tiene los días contados? Esperemos que no. Sin embargo, entre mis talentos no figura la programación.

martes 4 de agosto de 2009

Doña Truhana, versión bloguera-a-sueldo




Anoche, antes de dormir, pensaba que hoy diría en mi blog-empleo que los mejores amantes, más que gozar de belleza, buena técnica o encanto sistémico, son expertos en la creación de atmósferas (en ese sentido, el mejor amante se parece mucho al narrador o al poeta, tenía ganas de decir). Invertí tiempo en proyectar un post convincente. Hoy, cuando me propuse escribir mis notas del día, me di cuenta de que mis proyecciones habían dado al traste con el esquema, y ya no se me antojaba decir nada de eso: terminé eligiendo temas de nulo interés para mí, apelando a una técnica de escritura automática. Hagan de cuenta que pudieran encontrarme entre las páginas de El Conde Lucanor.

No quiero ver una temporada de House que ya vi dos veces, ni quiero leer ninguno de los libros que no he terminado. Y la verdad es que no tengo claro cuáles son las cosas que sí quiero, pero voy a optar por un baño de tina y una tarde silenciosa, aunque no esté convencida.

(Eso sí, la visita a Metepec estuvo buenísima. Con mi hermano mayor siempre es como si viviéramos en la misma ciudad y nos fuéramos de fiesta cada fin de semana: la conversación fluye, los interrogatorios son totalmente prescindibles y las copas no paran de llenarse, sin importar cuánto tiempo hayamos dejado de vernos, ni el aspecto pasado o presente del panorama. Cómo lo quiero.)

Foto: Eva Green convertida en Isabelle de The Dreamers (2003), vía Heart in a Cage

martes 28 de julio de 2009

Ah, las fotos donde se nota que mi cuello es largo




1. Disculparán ustedes tanta egolatría. Después de los últimos sucesos, la merezco.

2. El año pasado, Carlos Garza nos tomó esta foto a Jotch y a mí, en la inauguración de una tienda de modas. Después de esa fiestita me encontré, casi por accidente, con quien dio el primer paso para revivir un pasado preparatoriano que ahora parece estar en su apogeo vía féisbuk y que promete extenderse hasta mis festejos de precumpleaños. La idea me atemorizaba al principio, pero ahora me da gusto, qué inconsecuente soy, qué defecto tan cómodo.

3. Mañana salgo de viaje. Los viajes inesperados conllevan, la mayoría de las veces, esfuerzos de último momento, pero éstos bien valen la pena. Después de haber trabajado sin pausa los tres últimos días, el vino tinto en casa de mi hermano mayor será un calco del paraíso.

4. La semana pasada, mientras me daba un regaderazo, detecté a una araña tamaño adulto, caminando por las paredes de mi tina. Era espantosa. Grité. ¿Qué pasa?, preguntó el hombre de esta casa desde el pasillo. No pasa nada, respondí temiendo que la araña grande y fea muriera asesinada de un zapatazo. Al día siguiente, en medio de un cántico bañista, la araña asomó por detrás del frasco de shampú. Ante mi grito paralizado, no pudo sino pasmarse también. Nos mirábamos la una a la otra, inmóviles. Confesé al hombre de esta casa que había una araña en mi baño, suplicando que no rociara el lugar con insecticida. Es horrible y me da miedo, pero seguramente yo tampoco le gusto, le dije. Durante los baños subsiguientes, ya no hubo sobresaltos por parte de ninguna de las dos. ¿Ya se fue la araña?, ¿la mato?, indagó el hombre de esta casa. No se ha ido, contesté, pero ni te preocupes: ella y yo, a estas alturas, ya somos grandes amigas. La amistad, sin embargo, fue breve. Desde el domingo pasado, de la araña, ni sus luces.

5. Uy, sí, muy bloguerita últimamente.

lunes 27 de julio de 2009

Nos bendigo



¿Que soy de moral flexible y de comportamiento liviano? ¿Que mis abrazos se entregan sin timidez ni turbación? ¿Que el hombre de esta casa y sus alegres ojos (bellísimos, por cierto) no tienen empacho en diversificar? Benditos seamos nosotros, que no guardamos mezquinamente los besos, que mantenemos abiertas las puertas de esta casa, donde siempre hay un sombrero que pueda venirle bien al tapatío más conservador y una copa llena, lo mismo para el bebedor itinerante que para el sombrío abstemio; que tenemos memoria musical y literaria (la suficiente para complacer extravagancias), que practicamos la amnesia compasiva hacia quienes, contagiados por la atmósfera gozosa del estudio, se olvidan de controlar sus propias dosis, cuando fuera de él son expertos en medir las ajenas, y que escuchamos con dispersión festiva las congojas de ésos que, más adelante, habrán de condenar nuestro temperamento bullicioso, en secreto, temiendo ser descubiertos, precisamente al contrario de como solemos andar nosotros dos por la vida. Benditos seamos, una vez más.

Foto: Lolita

miércoles 22 de julio de 2009

Distracción



De repente, y de una forma casi velada, me descubro incapaz de corresponder a la dulzura, tal vez porque su simple alusión verbal (y a mediana distancia) me hace lucir como una inválida.

No es el pan de cada día, pero tampoco novedad. Últimamente me da por bendecir los pequeños prodigios cotidianos que están por suceder (dentro de dos horas, dentro de veinte). Y después, cuando terminaron, me doy cuenta de que, por distracción, no los atendí como hubiera debido. Hasta el placer exige una actitud reflexiva.

Mi temperamento tiene más espinas de las que muestra. Porque, seamos francos, mi aspecto es bastante ordinario.

Foto: blackascot en tatielle

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